Luchando contra una base militar en la Isla de la Paz
Arrecifes coralinos, recursos hídricos y una rica y delicada biodiversidad de flora y fauna está siendo destruida por la construcción de una base militar del Ejército de Corea del Sur en la villa de Gangjeong, una comunidad con grandes valores naturales y culturales que se han preservado a lo largo de más de 400 años.
Activistas y pobladores de la villa de Gangjeong se manifiestan a las afueras del Congreso Mundial de Conservación de la Naturaleza, en la Isla de Jeju. Foto de César Angulo/bionero
ISLA de JEJU (Corea del Sur).- La villa de Gangjeong es una comunidad con grandes valores naturales y culturales que se han preservado a lo largo de más 400 años y que ha sido reconocida dentro de a Isla de Jeju como uno de los ecosistemas naturales mejor conservados, teniendo el mote de "aldea de agua".
Su gente tiene un fuerte arraigo local y han peservado su cultura milenaria, viviendo de actividades con bajo impacto ecológico, que a la vez dan una fuerte identidad cultural a la región y la proyectan como un paraíso terrenal.
Y es que Jeju es conocida como "la Isla de la Paz"; por lo que el actual proyecto de contrucción de una base naval militar por el Ejército Sudcoreano, a decir de la comunidad apositora al proyecto, contradice los valores y cultura locales.
Hace más de año y medio que la Armada de Corea del Sur comenzó la construcción de una base naval-militar que costará de cerca de mil millones de dolares en Gangjeong, la que una vez terminada en 2014 albergará 20 buques de guerra y un sistema de misiles de defensa, incluídos porta-aviones impulsados con energía nuclear.
No son pocos los activistas y analistas que opinan que la base militar apuntará sus misiles contra China, el nuevo competidor belico-militar de los Estados Unidos, quien tiene fuertes intereses comerciales en la región.
Dong-Wan fue arresado y llevado a prisión por 2 meses por organizar a su comunidad y tratar de bloquear las obras de construcció de la base militar.
Eso no ha impedido que siga su lucha. "Estamos deciditos a ocupar el lugar e impedir que sigan destruyendo nuestra villa, queremos que el ejército se marche", sostiene el activista de piel curtida por el sol.
En tanto, un grupo de pobladores y activistas de la villa han irrumpido de manera pacifica en el Centro Internacional de Convenciones de Jeju, donde se realiza el Congreso Mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para conscientizar a miles de cientificos, activistas y representantes de gobierno sobre la amenaza militar que se cierne sobre su pequeña villa.
Conservacionistas de Jeju y algunos aliados han presentado una moción a la Presidencia de la UICN alertando que con la base militar se afectara a especies como la rana excavadora (Kaloula borealis) que aparece en la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas, el cangrejo de patas rojas (Sesarma intermedio), el camaron de agua dulce endémico de Jeju (Caridina denticulado keunbaei) y el casi delfín naríz de botella del Indo-Pacifico.
Los conservaciones también alertan que el proyecto militar afectará a unas 50 especies de coral que se encuentran en los habitats de corales blandos cerca Gangjeong, de las cuales 27 son especies autóctonas, y al menos 16 están catalogadas como en peligro de extincion y bajo protección especial.
Cerco militar contra opositores
Los habitantes y activistas de Gangjeong han denunciado que el gobierno central de Corea del Sur ha enviado militarles y policías desde Seúl para contener y reprimir las protestas contra la base militar.
Durante el Congreso de la UICN fue presentado un informe que detalla la existencia de presos politicos, deportaciones y restricciones a la libertad de organización y expresión contra líderes civiles y religiosos que manifiestan su postura en contra del proyecto militar.
"Solicitamos ayuda y la solidaridad internacional para el pueblo de Gangjeong, ya que nuestro movimiento está siendo bloqueado y reprimido por el gobierno coreano, el ejército, la policía y la guardia costera", denunció la activista Sung Hee Choi.
La también conservacionista y miembro de la UICN no ha parado de hablar con cientos de personas al interior del Congreso de la UICN para pedirles su apoyo. Ella y un numeroso grupo de activistas están recabando firmas de apoyo y realizan creativas manifestaciones para lograr el apoyo de la comunidad conservacionista inernacional.
Hee Choi es una pequeña y jóven mujer que a pesar de dibujar ojeras en su rostro debido a la intensa mobilización que ella y los activistas han emprendido en la última semana, proyecta una enorme energía que contagia.
"Somos una pequeña villa pero tenemos fuerza y estamos unidos para impedir que una base militar para la guerra destruya nuestro origen y el lugar en el que hemos crecido", dice.




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