Bosque de raíces, fotografía de Meg Ramírez
Bosque de raíces es un retrato íntimo de los árboles de un pequeño bosque del sur de la ciudad de México, poco antes de que el sol cayera en una tarde de otoño. Meg Ramírez, la fotógrafa, nos otorga un gran legado con esta pequeña muestra: el legado de la permanencia, de la vitalidad de los árboles, de la sincronía de sus formas y la riqueza de sus texturas.
Estos retratos del árbol y su raíces nos invitan también al placer de olerlos y de sentirlos, pues sus imágenes han sido tomadas en la intimidad de la cercanía, sin perder el micro paisaje que los acompaña.
Hoy en día el paisaje urbano ha devenido en un contrasentido. Los espacios de las grandes urbes son cada vez másocupados por la voracidad y por el imperativo de la funcionalidad en detrimento de las áreas verdes.
Bosque de raíces explora la riqueza visual del inapreciable elemento del bosque: los árboles y sus entornos inmediatos.La artista, sin embargo, enfoca su mirada en la proximidad de estos vitales seres: busca su anclaje en la tierra de la cualforma parte, retrata la esbeltez de sus formas y al mismo tiempo su caprichosa geometría, sus talles rugosos quecontrastan con otros talles que parecieran satinados.
Las raíces y los troncos son extraños por partida doble: porque sus formas son caprichosas-aunque obedecen un patrón natural- y porque el paisaje urbano cada vez más los desprecia.La mirada de la artista quiere retratar esta doble extrañeza, y no sólo con un afán naturalista.Los recovecos, los huecos, las contorsiones, en fin, una geometría fractal que simboliza el carácter aleatorio de la naturaleza.
¿No será que esta infinita variabilidad de formas y texturas es la que otorga la distintiva fortaleza de un árbol?Las texturas también son retratadas en la intimidad: algunas veces texturas lisas, otras veces rugosas, como las escamas de un pez.
Sin embargo, las abruptas texturas retratadas por la artista no contaminan el fino talle de los árboles, pues las sombras realzan lo grácil de las formas lineales.En el detalle, la geometría es azarosa, pero vista en conjunto, asemeja líneas gráciles, como el tallo de una flor.
Bosque de raíces, arte fotográfico que estimula el olor a árbol, el tacto nudoso y la silente tranquilidad de un bosque.

Estos retratos del árbol y su raíces nos invitan también al placer de olerlos y de sentirlos, pues sus imágenes han sido tomadas en la intimidad de la cercanía, sin perder el micro paisaje que los acompaña.






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