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Ecoturismo en los pueblos mancomunados de Oaxaca

por René Chargoy Guajardo Última modificación Nov 22, 2012 10:22 PM
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Viajar para disfrutar, admirar y contactarnos con las áreas naturales es una actividad que tiene cada vez más seguidores a lo largo y ancho de la República Mexicana. Hacer ecoturismo en regiones indígenas, y particularmente en el estado de Oaxaca tiene su encanto porque de esta manera es posible acercarse a numerosas comunidades locales que preservan su medio ambiente, muestran sus costumbres y comparten sus saberes.

Ecoturismo en  los pueblos mancomunados de Oaxaca

La Sierra Norte de Puebla ofrece una rica biodiversidad y una vibrante cultura local para los amantes del verdadero ecoturismo. Foto vía René Chargoy Guajardo

OAXACA.- El turismo ecológico que se promueve en la Sierra Norte de Oaxaca es un proyecto comunitario sustentable, que tiene como escenario una cadena montañosa revestida de pinos y encinos a una altura de 3 mil metros sobre el nivel del mar, y en donde se contemplan inolvidables amaneceres entre las nubes.

A partir de  1995, seis pueblos mancomunados de Oaxaca le dan al ecoturista la oportunidad de hacer extensos recorridos desde muy temprana hora, a pie o en bicicleta de montaña por las zonas boscosas, y que durante su trayecto identifique la flora y la fauna que ahí crece. Cuando llega la oscuridad, y buscando el calor alrededor de una fogata, es momento de que éste se maraville con un lienzo de estrellas que de igual modo protege a lugareños como al visitante, para luego, teniendo como fondo los sonidos más tenues de la naturaleza, se pueda acampar o compartir amplias cabañas durante una o más noches.

Hace diecisiete años eran ocho las cabañas de adobe, madera y con tejados rojizos, en el 2012 se cuentan un total de 66. Los pueblos mancomunados de  Oaxaca materializan sus sueños, quieren que se conozca su cultura y del respeto que le tienen al medio ambiente. Indudablmente hay mucho que aprender de ellos.

Llano Grande es ideal para el ciclismo, sin importar si quien lo visita  es profesional o no en este deporte. Es paseo obligado dirigirse al mirador Piedra Larga y desde ahí ensanchar el horizonte. Desde la cima el turista que le apuesta a lo verde, se percata que ese mismo tono es abundante y se impregna en sus pupilas. Por otros senderos la frescura de la cascada regala nuevos alientos a los fatigados caminantes. Llano Grande, no sólo es inmenso por su territorio, sino también por su gente que con generosidad recibe a los aventureros, jóvenes y no tan jóvenes.

A unos treinta minutos de camino  por terracería nos encontramos con Cuajimoloyas, nombre en zapoteco que significa “mole cuajado en ollas”. Es el mismo lugar que puntualmente en  agosto de cada año se convierte en sede de la Feria del Hongo, actividad que ayuda a destinar recursos económicos para la conservación de una gran variedad de hongos comestibles y medicinales que pueden recolectarse en esa zona. Si quiere saber más de estas especies  pregunte por Don Contreras.

Hacer ecoturismo en Cuajimoloyas implica desplazarse hacia “el ojito de agua”, donde el vital líquido nace entre las grietas de un alto peñasco; exige, para que bien valga la pena el viaje, subir por una vereda o en rappel al mirador Xi-Nudaa y desde ahí lanzarse, con todas las medidas de seguridad y el equipo adecuado para ello, en una tirolesa que provoca cualquier cantidad de emociones.

Otro de pueblos mancomunados es Benito Juárez, éste se distingue por su puente colgante que conduce al mirador, punto de partida para quienes quieren vivir la experiencia de una vista panorámica desde los 80 metros de altura en la tirolesa.

Una más de las rutas de la naturaleza de la Sierra Norte de Oaxaca, es La Nevería, que debe su nombre, como ya  seguramente se habrá intuido, a las bajas temperaturas que alcanza el lugar, recomendado por sus propios pobladores para recobrar energías refrescándose en la cascada De los Arroyos  y sentirse en perfecta armonía con la Madre Tierra.

Incrementar los beneficios económicos y sociales para las comunidades anfitrionas, contribuir a la conservación de los recursos naturales y a la integridad cultural de las mismas, tiene más opciones: Latuvi, pueblo mágico y frutícola, donde se monta a caballo para transitar por las veredas del bosque y se bordea el río Cara de León. Latuvi tiene su granja avícola, un baño de temazcal, cascadas y pequeñas cuevas. Llegar hasta esos parajes y no comer trucha es imperdonable.

Para degustar un delicioso pan serrano, cocido en horno tradicional, y convivir con venados de cola blanca, recorrer los vestigios de un antigua mina a una profundidad de 150 metros, Amatlán es el sitio que ofrece todas esas posibilidades y algunas más.

Amatlán está en Oaxaca y puede ser parte del itinerario de los ecoturistas que se interesan por las expediciones de la Sierra Norte de un estado con una muy significativa población indígena, convencida de defender sus tradiciones y de autogenerarse recursos económicos que beneficien a sus propias comunidades, al expandir un turismo alternativo que antes que menospreciar el ambiente, lo valora e incorpora en las prácticas culturales de estos pueblos, que se proponen dar un uso óptimo a los recursos ambientales; hacer respetar su autenticidad sociocultural como comunidades anfitrionas; además de asegurarse actividades económicas viables a largo plazo.

 

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