Impactos de la crisis económica en el sector forestal mexicano
MÉXICO.- La crisis financiera y económica internacional actual ha afectado a prácticamente todos los países y los sectores económicos; si bien para algunas regiones del planeta la menor demanda de productos de madera y papel resultante de la desaceleración económica puede reducir la presión sobre los ecosistemas forestales, lo cierto es que para México representa una profundización de la crisis que vive el sector forestal desde el año 2000 y un serio riesgo para la conservación del uso forestal del suelo.
Los impactos negativos de la actual crisis y los riesgos que representa para la sustentabilidad de los bosques, obliga a repensar hacia dónde se dirige el sector forestal mexicano como resultado de las políticas aplicadas en la última década. Foto Stock.
Contrario a lo que en ocasiones se cree, la oportunidad de aprovechar los recursos maderables y no maderables para generar ingresos, constituye un poderoso incentivo para que los dueños de terrenos forestales conserven sus bosques, por lo que la disminución en la demanda de madera y productos forestales derivada de la recesión mundial podría derivar en un impulso al cambio de uso de suelo, con la consecuente degradación de los ecosistemas forestales, la biodiversidad y los servicios ambientales que prestan.
Aún cuando la crisis previa que arrastra el sector forestal mexicano no permite aún distinguir de forma clara los impactos adicionales que está causando la recesión mundial, la información que existe actualmente permite decir que hoy más que nunca es necesario implementar acciones de política económica y fiscal que impulsen al sector y contengan el riesgo creciente de degradación que corren los bosques del país.
La crisis permanente del sector forestal
México ocupa el décimo cuarto lugar a nivel mundial por la extensión de su territorio forestal, sin embargo, a pesar de su gran potencial, el producto interno bruto (PIB) del sector silvícola ha descendido desde el año 2006 como resultado de la caída en la producción, la competitividad y la participación de los productores nacionales en el mercado mexicano.
El análisis de cada uno de los indicadores de desempeño del sector forestal muestra que este se encuentra desde el año 2001 en una crisis estructural que ha provocado déficits comerciales crecientes, falta de inversión, rezagos tecnológicos, decremento en la superficie bajo manejo, abandono de la producción, pérdida de conocimientos para el aprovechamiento sustentable entre los pobladores locales, migración y cambio de uso de suelo a otras actividades productivas más rentables.

Mientras que el análisis de los indicadores refleja que la crisis del sector se mantiene o bien se agudiza, el Tercer Informe de gobierno de la Presidencia de la República presenta una estimación de crecimiento del 2% de la producción maderable para el año 2009.
En el contexto del análisis de los indicadores, la estimación del Informe difícilmente se cumplirá o implicará una reactivación del sector forestal ya que el índice de volumen físico de la producción de la industria de la madera publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestra una tendencia hacia la baja al mes de mayo de 2009, igual que el índice de volumen físico de la producción industrial del sector de la construcción, uno de los principales consumidores de madera.
Lo anterior parece indicar que la crisis financiera y económica que ha tenido origen precisamente en el mercado inmobiliario está impactando fuertemente en el sector forestal, ahondando la crisis del sector existente con anterioridad.
Monitoreo de impactos y perspectivas del sector
Para poder corroborar las tendencias e impactos en el sector observados a través de las estadísticas existentes, el Consejo Civil Mexicano de Silvicultura Sustentable (CCMSS) aplicó un cuestionario a 8 empresas forestales medianas y grandes de distintos estados del país, que pudiera corroborar la información sobre los impactos directos de la crisis y las perspectivas futuras del sector. Los resultados se presentan a continuación:
- Producción
El sondeo reveló una fuerte tendencia a la caída de la producción maderable, situación que parece confirmar la tendencia observada a través del índice de volumen físico de la producción de la industria de la madera.
- Ventas
Seis de las ocho empresas consultadas estimaron caídas con respecto al 2008 que van desde el 10% hasta el 60%. Esto parece reflejar una fuerte caída en la demanda de productos forestales que podría estar relacionada precisamente con la caída del sector de la construcción y la recesión que vive el país actualmente.
- Uso de planta y equipo
Resulta relevante la existencia de capacidad instalada no utilizada por las empresas, lo cual parece reforzar la información existente sobre una crisis previa que se está profundizando con la actual recesión económica a nivel mundial.
- Personal ocupado
Siete de las ocho empresas han reducido su personal en el 2009 hasta en un 50% y que estiman continuar con la disminución de personal para los próximos seis meses. Esto parece indicar que la crisis económica y la disminución de las ventas están golpeando fuertemente el empleo entre las empresas forestales.
- Situación económica presente y futura de la empresa
Al preguntar a las empresas sobre su situación económica actual y futura seis de las ocho respondieron que su situación actual es peor que en 2008, indicando la mayoría que para el 2010 esperan estar igual o peor.
La encuesta reveló también que la mayoría de las empresas consultadas no confían demasiado en una recuperación para el 2010, lo cual podría traer implicaciones fuertes al empleo y la inversión en el sector forestal, afectando directamente a las poblaciones que viven en los bosques y al desarrollo del manejo sustentable de los ecosistemas forestales.
- Situación económica presente y futura del sector
Por último, destaca sobremanera la percepción negativa en todas las empresas consultadas sobre la situación del sector en el 2009, ya que todas perciben que está peor o igual que en el 2008. Esto parece confirmar nuevamente lo que las estadísticas reflejan: una profundización de la crisis que vive el sector forestal nacional.
Sin embargo, un aspecto que resulta contrastante es que a pesar de que tres empresas respondieron que esperan estar mejor en el 2010, ninguna espera que el sector esté mejor el próximo año. Esto parece confirmar que las perspectivas sobre el futuro tanto de las empresas como del sector no están basadas en información confiable.

Reactivación del sector forestal ¿para cuándo?
El desafío que constituye la crisis previa del sector forestal mexicano, su profundización con la recesión mundial y la necesidad de avanzar en el manejo sustentable de los bosques sin duda representa un problema complejo y de difícil solución en el corto plazo.
Hasta hoy, los programas y acciones gubernamentales llevadas a cabo para desarrollar al sector forestal han estado basadas en una estrategia doble: la mejora en la producción y competitividad de los productores, y el apoyo a la conservación de las coberturas forestales.
A pesar de que tres de las cuatro categorías del programa Proárbol de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) están dirigidas al impulso de la producción y competitividad forestal, éstas sólo han recibido el 34% del presupuesto total para el periodo 2007-2009. El hecho de que el 64% del presupuesto se haya destinado durante estos años a trabajos de conservación y restauración muestra una fuerte tendencia a minimizar la dimensión productiva de los bosques y la necesidad de materias primas forestales que tiene el país actualmente.

- Fuente: CCMSS con información del INEGI, datos del Sistema de Cuentas Nacionales de México y Semarnat en Anexos del Tercer Informe de Gobierno (2009).
Otro aspecto relevante del análisis presupuestal es la apuesta que ha hecho la Conafor (con la aprobación del Congreso) a partir del 2007 para impulsar las plantaciones comerciales como mecanismo para satisfacer la demanda nacional de madera, coincidente con la perspectiva conservacionista aplicada a los bosques naturales.
Bajo una visión meramente teórica y economicista, suplir la producción nacional maderable de bosques naturales por producción de plantaciones comerciales para satisfacer la demanda nacional y dejar los bosques naturales sólo en conservación pareciera una buena fórmula para corregir los problemas del sector.
Sin embargo, esta falsa solución de las plantaciones comerciales no considera:
- a) los costos ecológicos de las plantaciones comerciales (costos que terminará pagando la sociedad).
- b) que la pérdida de valor comercial de los bosques naturales generará incentivos para que los dueños de terrenos forestales, que no podrán vivir sosteniblemente de la madera y otros productos del bosque, opten por cambiar el uso del suelo para actividades más rentables como la fruticultura, la producción de bioenergéticos o la ganadería.
Aumentar la oferta de productos de madera nacional mediante plantaciones comerciales puede contribuir a disminuir el déficit de la balanza comercial, pero no resolverá la necesidad de ingresos y desarrollo de los dueños de los bosques, ni disminuirá la producción ilegal, ni contribuirá a lograr la sustentabilidad de los ecosistemas forestales.
El gasto público parece tomar en cuenta de manera muy limitada la necesidad de impulsar el desarrollo sustentable del sector forestal, a pesar de que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) ha documentado y llamado la atención sobre el enorme potencial para el desarrollo del país que representa el aprovechamiento sustentable de su biodiversidad.

- Fuente: CCMSS con infrmación de la SHCP:
¿Por qué un país como Finlandia, con la misma cantidad de bosques produce más de seis veces lo que produce México si además los bosques mexicanos tienen una mayor productividad por su situación geográfica? ¿Será sólo un tema de densidad de m3 por hectárea o muchos factores descuidados en México como el desarrollo de tecnología, apoyos gubernamentales para el desarrollo de la industria, un marco fiscal adecuado, capacitación técnica y simplificación administrativa? A todas luces parece evidente la necesidad de una revisión del sector para su reactivación desde una visión de largo plazo bien razonada.
Conclusiones
El sector forestal vive en crisis desde el año 2001, lo que ha provocado el deterioro de la capacidad productiva, la pérdida de mano de obra especializada, la descapitalización de las empresas forestales, el incremento del déficit comercial, la desvalorización de los bosques y un retroceso en el desarrollo del manejo sustentable de los ecosistemas forestales, todo lo cual representa un serio riesgo para la conservación del los bosques y selvas del país.
La crisis previa del sector se ha visto agravada por la recesión mundial con impactos adicionales en la demanda de productos forestales, la producción, el empleo y la capacidad de inversión para el manejo forestal sustentable. La combinación de esta situación con una reducción de la capacidad institucional para impulsar el manejo forestal sustentable por reducciones presupuestales, representa un serio riesgo de repunte de la explotación ilegal de madera, el cambio de uso de suelo hacia actividades más rentables y la degradación de los bosques.
La información estadística y los resultados del sondeo rápido hecho por el CCMSS con empresas forestales parecen indicar que la recuperación económica del sector no se dará antes del año 2011, lo cual implica una fuerte necesidad de implementar acciones que reactiven la economía del sector, mejoren su rentabilidad y generen condiciones favorables para su desarrollo sustentable.
Para lograr la conservación de los bosques y la viabilidad de la industria forestal en el largo plazo sin incrementar el presupuesto gubernamental, es necesario modificar la distribución de recursos asignados por la Conafor para el desarrollo de la producción y la productividad, priorizando el gasto destinado a reactivar la productividad del bosque natural en lugar de las plantaciones comerciales (por sus impactos ecológicos y el desplazamiento del mercado de los productos procedentes de bosques naturales) y el pago de servicios ambientales (que depende fuertemente de los recursos gubernamentales disponibles y puede generar procesos de paternalismo en el mediano plazo).
Más allá de los impactos negativos de la actual crisis y los riesgos que representan para la sustentabilidad de los bosques, es evidente la necesidad de repensar hacia dónde se dirige el sector como resultado de la política forestal aplicada en la última década, dejando dos preguntas en el aire ¿Cuál será el futuro de los bosques si no logramos superar la crisis que vive el sector forestal mexicano? ¿Qué pasará con los bosques y su biodiversidad si la producción sustentable de madera es sustituida por plantaciones comerciales?
Dicen que las crisis siempre presentan oportunidades, quizás este es el momento correcto para pensar adecuadamente el futuro de los bosques y los trece millones de personas que dependen directamente de ellos.





