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Los retos de Cancún y la COP16

por Jorge Tadeo Vargas Última modificación Oct 04, 2011 05:08 PM

La primera lectura que se hace de la decimoquinta reunión de la Conferencia de las Partes firmantes del Protocolo de Kyoto, la COP15, realizada en Copenague a fines del 2009, nos habla del fracaso y el rompimiento en las negociaciones entre los países, que no consiguieron llegar a un acuerdo benéfico para todos. Una lectura más profunda, permite ver que este fracaso no fue en términos de negociación entre los países del norte global y el sur global, esta ruptura se había dado desde hacia mucho tiempo antes.

Los retos de Cancún y la COP16

Jorge Tadeo Vargas, miembro del movimiento civil que plantea un diálogo climático descentralizado, analiza los retos de la próxima cumbre de cambio climático en Cancún. Foto Archivo bionero.

Lo que esta segunda lectura nos arroja es el éxito que obtuvieron los interesados en el comercio del carbono y los mecanismos de desarrollo limpio, es decir las corporaciones transnacionales, principales contaminadoras de la atmósfera y otros bienes comunes; las instituciones financieras internacionales y los gobiernos cómplices de esta situación que ven en la crisis climática una salida a la crisis económica actual.

El cabildeo hecho por estos actores, sumado a la posición de algunos países que pedían la oportunidad de contaminar para alcanzar su desarrollo -el caso de China es el mejor ejemplo- fueron un éxito rotundo en las negociaciones de esta reunión, claro este éxito se mantuvo a puertas cerradas y los medios solo hablaron del fracaso en las negociaciones y de la postura de los países del sur global liderados por el gobierno boliviano en la reunión oficial y por miles de manifestantes en las calles de Copenague donde la discusión no fue únicamente a la crisis climática, sino a la crisis de sistema y hasta la crisis civilizatoria.

Copenague se puede resumir en dos frases: la frase emblemática de los manifestantes en las calles "Cambiemos el sistema no el clima" y la política de los gobiernos de "a mayor emisiones en el sur global y menor emisiones en el norte, mayores las ganancias para el mercado".

No es un secreto para nadie que el gobierno mexicano ha insistido en la creación del Fondo Verde y en la búsqueda de inversiones para en palabras de ellos darle pelea al cambio climático. Esto lo ha dejado claro tanto en la COP15 como en reuniones previas y posteriores a Copenague. Con esto en mente la ONU ha designado a México con la nada envidiable tarea de ser los organizadores de la Conferencia de las Partes numero 16 (COP16), reunión estratégica para llegar a un acuerdo comercial en materia de cambio climático.

No obstante México no tiene la tarea fácil, pues no sólo las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) y las corporaciones transnacionales se están organizando y afinando sus estrategias (cap and trade, REDD, agrocombustibles, MDL, etc.) sino que desde el sur global o mejor dicho gran parte de la sociedad civil organizada y sensible a la crisis climática, que ve que el aumento del calentamiento global ha ido a la par de la imposición del modelo neoliberal ha comenzado a organizarse, tal vez no con la fuerza que debería, con muchas criticas, la gran mayoría justificadas, pero la Cumbre Climática de los Pueblos es la primera llamada de alerta  a la Organización de las Naciones Unidad (ONU) y las partes firmantes del Protocolo de Kyoto de que la próxima reunión a celebrarse en Cancún, México es definitiva en llegar acuerdo beneficios para el planeta y los seres humanos.

Es muy fácil caer en la complacencia o en lo que se puede avanzar políticamente hablando, pero el tiempo sigue su marcha y los cambios en el clima cada día son mas perceptibles dejando a su paso un gran costo social y ambiental para el planeta y sus habitantes y es aquí donde radica el mayor reto de la COP16.

En el tipo de acuerdo al que los  gobiernos sean capaces de llegar, que sin especular mucho y apegándonos a la historia, el acuerdo que se busca aumentará la deuda climática de los  países del norte con el sur global. Esto lo hemos visto en las reuniones previa a la cumbre de Cancún y a declaración de algunos gobiernos que ven en el mercado de carbono la solución al problema climático.

Incluidos en esto a los gobiernos más liberales o llamados de izquierda como el caso de Ecuador, Venezuela y la misma Bolivia que basan su desarrollo en la extracción de recursos naturales y el aumento de la deuda ecológica para con toda la población de seres vivos del planeta. Desarrollo insustentable e insostenible por cualquier lado que se vea y no muy diferente al desarrollo de los gobiernos de derecha neoliberal.

Esta situación no arroja esperanzas alentadoras de una disminución en las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, mucho menos nos lleva a pensar en las justas reparaciones de los afectados por esta deuda climática o en medidas de adaptación basados en la conservación de ecosistemas a todas luces la mejor solución para la supervivencia de la especie humana y la preservación de muchas otras especies que se encuentran en este momento en peligro de extinción junto con todo su hábitat.

El cambio climático se ha convertido en un excelente negocio del cual apenas se esta explotando por los interesados en continuar con la tendencia actual de explotación de los bienes comunes del planeta. Un negocio que avanza y crece en cada una de las conferencias de las partes, reuniones que hasta el día de hoy han servido más para afinar los detalles del mercado de carbono y los llamados fondos verdes que para alcanzar acuerdos reales y medibles de reducción de emisiones.

A punto de vencerse el plazo de acción del Protocolo de Kyoto no se ve una disminución en los GEI arrojados a la atmósfera, sin embargo la privatización de los océanos y la misma atmósfera, bienes que nos pertenecen a todos los seres vivos que habitamos la tierra es cada día mas evidente. Una privatización dicho sea de paso organizada por la ONU y hecha por los principales contaminadores no sólo del aire, sino de todos los bienes comunes y estratégicos para el bien vivir de las personas, sufriendo esto las poblaciones mas vulnerables, las cuales como ya lo hemos visto antes son acreedoras de una gran deuda ecológica y climática con los responsables directos de esta crisis climática y ambiental.

En Cancún a fines del 2010 existen dos retos a vencer, retos que tienen la característica de contraponerse uno con el otro. Por un lado tantos las IFIs, transnacionales y gobiernos del norte global con la complicidad de los gobiernos del sur global necesitan llegar a un acuerdo que permita disfrazar de verde sus practicas extractoras para continuar contaminando mientras pagan ese derecho convirtiendo a los recursos naturales en mercancía que puede ser vendida en las bolsas de valores globales.

Por el otro lado están los miles de seres humanos hartos de la inequidad del modelo de desarrollo que aumenta día con día la enorme deuda social y ecológica, tienen en sus manos la oportunidad de quebrar este modelo que ya muestra muchas fisuras. Es muy arriesgado pensar que en Cancún el sistema se desmoronará, pero no es nada arriesgado asegurar que es la oportunidad ideal de dejar una huella mucho más profunda de la crisis que vive este sistema.

Sin embargo apostar todo por Cancún es ingenuo, esto debe ser el final y el comienzo de una batalla por la supervivencia de muchas especies de animales, plantas y demás seres vivos donde podemos incluir a los seres humanos.

La COP16 es la oportunidad ideal para mostrar que no sólo no queremos su sistema, sino que estamos trabajando día con día para llegar a un sistema mucho mas justo y sensible para con todos. Este reto es mayor al que tienen en sus manos los gobiernos y las empresas que hacen lobby en nombre de los culpables de la situación actual, pero el fracaso de uno sera el éxito del otro, nos toca a nosotros apostar por convertir la crisis climática en el fracaso del sistema.

Copenague fue la primera movida del modelo extractor. Cochabamba fue la respuesta. En Cancún se juega el todo por el todo.

*Miembro de Marea Creciente México, y Jubileo Sur México.

jtadeo@riseup.net

 

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