En crisis el sector forestal: CCMSS
MÉXICO.- Con base en un monitoreo de la balanza comercial forestal realizado desde 2006, se ha documentado un incremento continuo durante más de 15 años del déficit comercial del sector, causado principalmente por tres factores: a) el rápido crecimiento de la demanda de productos forestales, b) la caída de la producción nacional maderable y no maderable, y c) la pérdida de competitividad económica de los productores nacionales.
El presente análisis se ofrece como un elemento más de análisis para evaluar la situación económica del sector, pero también para identificar posibles impactos positivos o negativos en las dimensiones ecológica y social.
En esta nueva nota, presentamos el análisis actualizado del comportamiento de la balanza comercial forestal para el periodo 1999-2008 considerando los siete capítulos establecidos en la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación referentes a productos y materias primas forestales para incluir el total de la cadena comercial.
Además incluimos nueva información sobre las causas de este fenómeno, que por un lado muestra la incapacidad del sector para capitalizar el potencial natural de los ecosistemas forestales como fuente de desarrollo económico y social en el campo, y por otro lado refleja impactos negativos en la economía nacional con la fuerte salida de divisas, la pérdida de empleos en sector rural y una presión adicional para la deforestación de los bosques por el cambio de uso de suelo hacia otras actividades productivas.
Déficit de la Balanza Comercial Forestal
En el 2008 la balanza comercial del sector alcanzó los -5,863.4 millones de dólares. En la generación de este enorme déficit destacaron los rubros correspondientes al papel, cartón y manufacturas de celulosa con -3,390.3 mdd (57.8%), la madera y manufacturas de madera con -1,083.5 mdd (18.5%), y las pastas de madera con –1,004.9 mdd (17.1%).
Si bien en 2008 la tendencia incremental del déficit se mantuvo, el incremento en esta ocasión fue tan sólo de 4.6% con respecto a 2007 como resultado seguramente de la crisis económica internacional, los impactos en la economía mexicana, la caída del mercado de la construcción y el alza en el precio del dólar, provocando un cambio con respecto a la tendencia observada en los últimos dos años que se hizo evidente a partir del último trimestre del año (gráfico 2).
La devaluación del peso mexicano podría traer como efecto una substitución de importaciones por producción nacional, contribuyendo a una reducción del déficit de la balanza para el 2009; será necesario esperar para confirmar esta situación pues una buena parte de la producción se destina a la construcción, sector que también vive una seria contracción.
A pesar de esta posibilidad, parece evidente que este fenómeno no necesariamente mejorará la competitividad de los productores mexicanos para mantener la recuperación.
Como puede observarse en el gráfico 3, otro aspecto que resulta por demás relevante en el análisis de la balanza comercial forestal es la fuerte tendencia en todos los capítulos al incremento el déficit, con excepción del capítulo 49 que mantiene su déficit al mismo nivel que tenía en 1999. Esta situación parece confirmar que la crisis que vive el sector forestal no es un fenómeno temporal sino una crisis estructural que impacta a la totalidad de la cadena productiva y comercial.
Causas del déficit y situación del sector forestal mexicano
En nuestro análisis de la balanza 2006 presentamos como posibles causas del incremento del déficit comercial del sector tres fenómenos: a) el incremento de la demanda interna de productos forestales, b) la caída de la producción maderable, y c) la baja competitividad de los productores nacionales.
Las cifras actualizadas para 2008 parecen confirmar el papel de estos tres fenómenos como causas del déficit comercial del sector forestal.
a) Incremento de la demanda interna de productos forestales: durante los últimos ocho años el consumo de madera por habitante se ha incrementado un 22.4%, muy probablemente como consecuencia del crecimiento económico, los cambios en los patrones de consumo y el crecimiento del sector de la construcción en el país. Esta tendencia parece que se mantendrá en los próximos años.
b) Caída de la producción maderable nacional: como puede observarse en los gráficos 4 y 5, la producción maderable per cápita cayó rápidamente en los años 2001 y 2002 para mantenerse todo el resto del periodo muy por debajo de la demanda nacional.
c) Baja competitividad del sector: a pesar del enorme potencial que tienen los bosques y selvas de México, hoy día un conjunto de factores mantienen a los productores forestales en esquemas de baja competitividad y rentabilidad. Algunos de los factores más importantes son:
- Sobrerregulación que obstaculiza y retrasa la gestión legal del bosque y la obtención de permisos de aprovechamiento forestal.
- Escaza investigación y desarrollo tecnológico.
- Legislación fiscal que produce desventajas a los productores nacionales (en especial la aplicación del Impuesto al Valor Agregado a la producción de madera).
- Subsidios y estímulos a la producción agropecuaria más atractivos que los otorgados a la producción forestal sustentable.
- Falta de acceso al financiamiento en condiciones competitivas.
- Deterioro de la infraestructura productiva y caminera.
- Existencia de un enorme mercado ilegal que genera competencia desleal.
Conclusiones
Pensar que la simple existencia de una balanza comercial negativa indica una baja competitividad o un sector productivo débil puede ser una visión ingenua de la realidad económica de un país, sin embargo, la tendencia continuada al crecimiento del déficit comercial forestal en México sin duda refleja una grave crisis del sector que viene profundizándose al menos durante los últimos 10 años y la escasa posibilidad de un cambio en el corto plazo.
Los datos muestran que mientras el consumo interno de productos forestales se incrementa significativamente, la producción forestal se contrae como resultado de un conjunto de acciones gubernamentales que han promovido un ambiente de competitividad adverso para los productores nacionales.
Esta situación es especialmente preocupante si pensamos que el sector forestal está directamente relacionado con la base de los ecosistemas terrestres y no puede ser equiparado a otros sectores productivos debido a los servicios ambientales que brindan los bosques, de los cuáles depende la economía y el bienestar social.
Frente lo anterior es urgente la puesta en marcha de una estrategia integral que logre revertir las tendencias registradas, de lo contrario corremos el riesgo como país, de perder nuestros ecosistemas forestales. La conservación de la cobertura forestal sin duda está fuertemente condicionada a la posibilidad de convertirla en fuente de ingresos por parte de sus propietarios.
En otras palabras, los dueños de los terrenos forestales mantendrán el bosque en la medida en que éste les proporcione una fuente de ingresos además de otros bienes y servicios que les ayudan todos los días a mejorar su calidad de vida; si esta condición no se logra, optarán por el cambio de uso de suelo para dar paso al uso ganadero, la sustitución frutícola o la producción de biocombustibles como puede comprobarse todos los días en la realidad.
Una estrategia integral enfocada a revitalizar al sector forestal forzosamente deberá basarse en:
- Revisar la política de aranceles a las importaciones.
- Mejorar la infraestructura caminera que se encuentra gravemente deteriorada.
- Incrementar sustancialmente la inversión para investigación y desarrollo tecnológico.
- Modificar la distribución de recursos asignados a la CONAFOR para priorizar el gasto destinado a estimular la productividad de los ejidos y comunidades forestales, los cuáles producen cerca del 80% de la madera nacional.
- Generar nuevos esquemas de financiamiento que permitan modernizar las prácticas de extracción, transporte e industrialización forestal.
- Simplificar la gestión de permisos.
- Poner en marcha un servicio de información forestal que constituya un instrumento útil para la toma de decisiones encaminadas al incremento de la producción y el acceso a los mercados por parte de los productores nacionales.
- Revisar el potencial efecto negativo que pueden tener las plantaciones comerciales sobre la producción en bosques naturales y el mantenimiento del uso forestal del suelo.
- Implementar los cambios necesarios para sacar de la crisis al sector y dar competitividad a los productores resulta fundamental para generar el desarrollo económico sustentable de las regiones forestales, disminuir la dependencia de las importaciones que sufre la industria nacional y minimizar el déficit de la balanza comercial del sector, pero por encima de esto, para lograr la permanencia y salud ecológica de los ecosistemas forestales de los que depende la viabilidad del país en el largo plazo.








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