Tiene México potencial para reducir 42% emisiones de CO2
MÉXICO.- Si México interviniera de manera decisiva en varias áreas clave como la agricultura, el transporte, la energía, el petróleo y la electricidad, podría reducir 42% las emisiones de monóxido de carbono (CO2), el principal enemigo del medio ambiente; lo que significa que, en términos concretos, en vez de producir mil 137 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono en 2030, se podrían reducir las emisiones a 477 millones de toneladas métricas, sin sacrificar el crecimiento económico.
Hace un proyección del potencial de mitigación de CO2 para México al año 2030, esto si se interviene en la política de agricultura, el transporte, la energía, el petróleo y la electricidad. Foto Atchivo bionero.
Lo anterior se señala en México: Estudio sobre la disminución de emisiones de carbono (MEDEC), un documento patrocinado por el Banco Mundial, en cuya elaboración participó un grupo de destacados especialistas del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), integrado por las doctoras Myriam Cisneros Molina y Elizabeth Mar Juárez, los ingenieros Esther Palmerín, Moisés Magdaleno Molina y Luis Melgarejo, así como el maestro en ciencias Jorge Gasca Ramírez, quien fue líder del proyecto.
Los seis especialistas del IMP participaron de manera importante en el rubro de Energía eléctrica, en el cual se plantean, entre otros aspectos, que existe un gran potencial de cogeneración en las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) que podría proporcionar hasta seis por ciento de la capacidad total de energía en México; que plantas de energía a base de combustibles fósiles podrían ser sustituidas por tecnologías más limpias y renovables como la hidráulica, la eólica (especialmente en Oaxaca), la geotérmica y de biomasa; y que la demanda de energía eléctrica, petróleo y gas aumentará considerablemente en los próximos años.
Asimismo, se asienta que “para reducir las emisiones de carbono es prioritaria la promoción de la eficiencia energética en el consumo en los sectores público, residencial, comercial e industrial, pues estos representan 95 por ciento del consumo de energía eléctrica y 48 por ciento del total consumida en el país”. De acuerdo con el estudio realizado durante 2008 y presentado en noviembre y diciembre pasados en Copenhague y México, respectivamente, dichas acciones podrían generarle beneficios al país dado que todas ellas redundarían colateralmente en una mayor seguridad energética, mejoras en la salud y en la protección del medio ambiente en general. Aunado a que algunas de ellas estimularían la transferencia de recursos financieros derivados de créditos de carbono y de programas internacionales como los Fondos de inversión en el clima, que promueven la mitigación del cambio climático.
Precisamente la experiencia en temas de análisis de cambio climático, evaluación de opciones tecnológicas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, inventarios de emisiones, así como análisis prospectivos-económicos fue el punto común entre los especialistas del IMP que participaron en el MEDEC, quienes luego de establecer una base de referencia proyectaron en un escenario de 20-30 años, cuáles serían las emisiones que tendría el sector eléctrico. En este esfuerzo que realizó el grupo del IMP se analizaron alrededor de 34 opciones tecnológicas en términos de su potencial para generar energía eléctrica y de los recursos con que cuenta el país.
Asimismo se llevó a cabo un análisis económico de inversión; se construyó una línea base (en la que se estableció, por ejemplo, cómo proyecta México generar energía eléctrica en 2030 y con qué tipos de tecnología); finalmente, se planteó un escenario alternativo, es decir, si en la política energética de México está considerada la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El supuesto, explicó el maestro Jorge Gasca Ramírez, fue que se incrementaría el uso del carbono para generar electricidad, pues la Secretaría de Energía no quería depender de una sola fuente energética, en este caso el gas natural. “A partir de esto se estableció la base de referencia y los costos de las tecnologías, para posteriormente hacer un análisis sobre lo qué sucedería si hubiera más generación eólica y geotérmica; asimismo, se establecieron los costos y los beneficios económicos de cada una de estas fuentes energética, lo que incluyó los co-beneficios por la disminución del impacto ambiental, aun cuando esto último se reportó sólo al Banco Mundial”
El líder del proyecto indicó que entonces se procedió a establecer una cartera de proyectos y crear otro escenario, esta vez de mitigación, al que se denominó escenario MEDEC; “en éste se vio cuál sería el potencial de reducción y si habría incremento en el uso de todas las energías renovables”.
Tras realizar un análisis en cuanto a la factibilidad técnica y económica y a las barreras políticas e institucionales existentes, que duró alrededor de seis meses, el número de opciones de mitigación se redujo, quedando sólo cinco para el sector eléctrico: generación eólica, geotérmica, en pequeñas hidroeléctricas, con biogás y reducción de pérdidas técnicas en líneas de distribución, las que finalmente se consideraron como las más viables económicamente.
Estas propuestas también fueron evaluadas en términos de potencial de disminución de emisiones (se consideraron las opciones que tuvieran un potencial de disminución de cinco millones de toneladas de CO2 equivalentes en el periodo de implementación 2009-30) y que se pudieran implementar en el mediano plazo al ser factible sobrepasar dichas barreras.
“Con el MEDEC, el Banco Mundial trata de ayudar en el trazo de una ruta de desarrollo con bajas emisiones de carbono para México, que a través de intervenciones ganar-ganar (que tienen tasas de retorno económicas positivas) contribuya significativamente al mejoramiento del país”, finalizó Gasca Ramírez.







