El petróleo se acaba ¿estamos preparados para usar otras fuentes de energía alternativas?
MÉXICO.- Con un gran potencial para el desarrollo de energías alternativas, como la producción de biodiesel, etanol e hidrógeno empleando residuos agrícolas, acuícolas, industriales y urbanos, disponibles en cada región nacional y en armonía con el ambiente; en el país aún falta coordinación entre las instituciones de educación superior, el gobierno y el sector productivo para apoyar la investigación y el desarrollo de estas opciones energéticas.
Las opciones para producir energía limpia de fuentes renovables debe impulsarse en México, resaltaron científicos en la videoconferencia Energías alternativas, organizada por Conacyt. Foto vía scitizen.com
En la videoconferencia “Energías alternativas” organizada por el Sistema de Centros Públicos de Investigación del Conacyt, los doctores Idania Valdez y Pilar Sánchez, del CICESE; Ignacio Martín, del CIMAV, y José Hernández, del CIATEC; sostuvieron que se desaprovecha el potencial de la energía solar y de los aceites vegetales de desecho.
Los investigadores participantes en la conferencia, todos miembros del Sistema de Centros Públicos de Investigación del Conacyt, coincidieron en que es urgente el impulsar el desarrollo de proyectos de ciencia y tecnología para buscar fuentes alternativas de energía debido al riesgo que podría correr el país de reducirse drásticamente la disponibilidad de energéticos de origen fósil.
Los científicos mexicanos hicieron un llamado a la esfera política para lograr la atención de tomadores de decisiones y todos los involucrados en el campo del los energéticos para que conozcan los avances que los centros como CIMAV, CIATEC y CICESE han desarrollado hasta ahora y se apliquen en el desarrollo de las energías alternativas en México.
A continuación se cita un resumen de la videoconferencia proporcionado por la Coordinación de Difusión del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social.
México necesita pasar de ser país petrolero a ser país solar: Programa Institucional de Energías Alternativas del CIMAV
“México es un país petrolero. Como vive de vender petróleo nunca ha habido presupuesto ni interés para desarrollar el conocimiento de energías renovables”, una prueba de ellos es que la Secretaría de Energía no cuenta con una sección que coordine la información de los proyectos, de índole público o privado, que exploren las posibilidades de la energía alternativa y renovable, apuntó durante su participación el Dr. Ignacio Martin Domínguez, responsable del Programa Institucional de Energías Alternativas del Centro de Investigaciones en Materiales Avanzados (CIMAV).
El investigador del CIMAV, explicó que entre las formas de aprovechamiento del calor solar para procesos industriales, están disponibles los efectos foto químico (como el que utilizan las plantas en su proceso de fotosíntesis); el efecto fotoeléctrico (foto celdas), y el efecto foto térmico, (calentamiento por fuente solar) cuando la radiación incide sobre alguna superficie opaca se absorbe y calienta la superficie en donde cae. Dentro de la industria, la energía solar se puede integrar para precalentar, producir vapor y calentar directamente los productos o procesos.
Obtener biodiesel a partir de aceite vegetal de desecho es una realidad
El 70% del aceite que consumidos en México, se importa, y éste ha sido uno de los principales obstáculos para el desarrollo de los biocombustible. Las fuentes de combustibles que se están desarrollando, como el caso del aceite de piñón son una opción para la producción de biodiesel, comentó durante su participación el Dr. José Hernández Barajas del Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC).
También abordó la producción de biodiesel a partir del cebo de desecho de la industria de la curtiduría, como una opción más. “Nosotros como centro de investigación tenemos la obligación de proponer cosas que puedan ser útiles a la sociedad, ¿cómo nos vemos de aquí a diez años? depende el interés de los socios comerciales del Fondo Mixto de Guanajuato”, apuntó el investigador.
Microorganismos productores de biocombustibles: CICESE
Idania Valdez Vázquez, investigadora del Departamento de Biotecnología Marina del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE), se refirió al potencial de los microorganismos en la producción sustentable de biocombustibles, es decir, de combustibles obtenidos de fuentes biológicas.
Explicó que del consumo energético en México, casi 50% corresponde al sector transporte que se abaste principalmente gasolina y diesel. “Dada la anunciada escasez de estos combustibles fósiles, se busca sustituirlos por mezclas de gasolina/etanol y diesel/biodiesel. El empleo de estas nuevas mezclas no requiere grandes modificaciones a los actuales vehículos a gasolina o diesel, razón por la cual han recibido gran atención en su aplicación”.
Aseguró que el uso de rutas “convencionales” para producir biocombustibles (uso de aceites vegetales o animales para obtener biodiesel, y la obtención de etanol mediante fermentación) ayudará a México a transitar en el uso de combustibles renovables, en el corto plazo.
En el CICESE, informó Idania Valdés, se están desarrollando procesos de producción de biocombustibles empleando residuos agrícolas, desechos orgánicos de una industria acuícola local y aguas residuales municipales.
Los resultados hasta el momento son prometedores e indican que en el mediano plazo pudieran estar aplicándose estos procesos a una escala comercial.
Por su parte, la Dra. Pilar Sánchez Saavedra, investigadora del Departamento de Acuicultura del CICESE, explicó los beneficios que ofrecen las microalgas como material alternativo para producir energéticos, entre otros: son capaces de convertir la luz solar en biomasa con alta eficiencia energética en valores de 5%, mientras que en cultivos de plantas de rápido crecimiento, como la caña de azúcar no se llega al 1% de eficiencia energética. Además, los cultivos de microalgas están entre los biocombustibles de segunda generación debido a que no provienen de materia prima alimenticia, como el maíz, la caña de azúcar, el trigo, la soya, la remolacha y la palma.
La idea de usar microalgas como fuente de combustible no es nueva, pero en la última década ha tenido gran relevancia por el aumento del precio del petróleo, el riesgo que implica la dependencia de suministros externos y el calentamiento global asociado a la combustión de carburantes fósiles.
Respecto a la experiencia de otros países en el uso de esta tecnología, la investigadora del CICESE mencionó a Estados Unidos, Nueva Zelandia, Israel, España, Alemania, Argentina, Holanda.
Destacó que en Argentina la compañía ‘Fox Oil’ ha logrado una producción de biodiesel a partir de cultivos de microalgas en sistemas de estanques dentro de invernaderos, utilizan dióxido de carbono de una central térmica (200 ton) y sistemas sencillos de producción con rendimientos comparativos: en una hectárea de producción de microalgas obtiene 1000 litros de aceite con un costo de 140 dólares por tonelada, en tanto en una hectárea de cultivo de soya se obtienen 400 litros de aceite a 700 u 800 dólares por tonelada, concluyó la investigadora del CICESE.





Anterior: Emisiones de CO2 suben más de lo previsto


